En mayo de 2013 el Tribunal Supremo declaró nulas las cláusulas suelo en las hipotecas. Poco después, y casi por casualidad, los abogados sevillanos Javier Portero y Manuel Pérez Peña decidieron combatir esas prácticas abusivas sobre unas bases novedosas: abriendo oficinas en toda España pero centralizando los escritos en Sevilla, cobrando una tarifa única de 600 euros y usando muy activamente las redes sociales.

Cinco años después, se declaran satisfechos y orgullosos de su aventura. Su sistema es copiado por otros bufetes, las tarifas asequibles han permitido recurrir a “la típica familia media española” y llegaron a  abrir 29 oficinas en toda España. En total, llegaron a tener 28 abogados en nómina y casi 50 personas vinculadas a su bufete.

El peligro era lo que tarda un proceso y la tardanza en rentabilizar la inversión. “Hemos estado casi cinco años pagando gastos y nóminas con lo que ingresábamosllegando raspado a final de mes, pero desde marzo de este año hemos empezado a recoger frutos”, explica Manuel Pérez Peña a este periódico.

Portero y Peña eran en 2013 compañeros de despacho pero no socios. “Lo recuerdo como si fuese ayer. Éramos nosotros dos y una secretaria por la tarde”, cuenta Pérez Peña. Un día vieron, por casualidad, que ambos estaban leyendo en internet la sentencia del Supremo sobre las cláusulas suelo y decidieron preparar una demanda para pedir la nulidad en la hipoteca sobre la vivienda de Javier.

Y se les ocurrió algo más: “hacer un anuncio en radio, que nos costó 1.800 euros. De la noche la mañana empezamos a recibir unos 30 o 40 clientes diarios”, recuerda el abogado.

Se plantearon las tarifas y constataron que una reclamación de cláusulas suelo suele costar 2.000 euros, “algo que una familia normal no puede pagar”. “Yo siempre he sido enemigo de llevarme un porcentaje del cliente y por eso fijamos una minuta total de 600 euros, incluido abogado, procurador, futuros recursos en el Supremo e IVA”.

Otra de sus novedades: si al final pierden la demanda, los 4.000 euros de costas no los paga el cliente sino el bufete.

El impacto de las redes sociales

“Claro, para tener rentabilidad hay que hacer muchas demandas. Y el 12 de octubre de 2013 se me ocurre entrar en Facebook y comentar lo que estamos haciendo. El volumen de consultas que empezaron a llegar de toda España fue tal que yo dedicaba 10 horas diarias sólo a atender el Facebook. Y lo sigo haciendo personalmente, contesto a todo el mundo y tenemos 52.000 seguidores”.

Aprovechando su propia experiencia como comercial de Mapfre, Pérez Peña empezó a viajar a las provincias donde más consultas tenían. En enero de 2014 abrieron oficina en Barcelona, en febrero en Valladolid y en mayo ya tenían 29 bufetes en toda España.

“Buscábamos abogados sin experiencia, jóvenes a los que enseñar. No queríamos experiencia porque si contratas a alguien inexperto aprende de verdad y no tiene los vicios del que lleva años trabajando”.

El  segundo bufete fue en Valladolid porque allí “el hotel donde convocamos la reunión informativa se colapsó, acudieron unas 500 personas y automáticamente al día siguiente abrí el despacho”.

En cada sede había una única persona que solo se ocupaba de recibir al cliente,  recoger su documentación e ir al juicio. Los documentos se enviaban a Sevilla, donde se redactaba la demanda y todos los futuros recursos.

Una “fábrica de hacer demandas”

En Sevilla, Portero y Peña se mudaron a una oficina más grande en el barrio de Los Remedios pero a mediados de 2015 se dieron cuenta de que necesitaban más espacio y alquilaron una nave en el Polígono Hytasa, donde habilitaron una oficina. Entonces llegaron a tener 28 abogados en nómina.

“Hytasa funcionó dos años y medio. Era como una fábrica de hacer demandas, allí no se recibía al cliente sino que los abogados sólo trabajaban preparando la documentación y los escritos”, relata Pérez Peña.

“Yo decía que era como un almacén de fresas. Cogíamos las fresas sucias, que son las hipotecas, nos las traía el frutero, que es el abogado local, y la cadena de montaje las dejaba limpias y preparadas para enviar al juzgado”.

En esos dos años Javier Portero y Manuel Pérez Peña seguían supervisando todo, alimentando el Facebook y atendiendo personalmente la febril actividad al teléfono. “Hemos hecho un tándem estupendo, ninguno monta más que el otro”.

Pero “dinero llama a dinero” y en enero de este año empezaron a notar que algunos despachos colaboradores se independizaban y se llevaban a los clientes.

“Podría haberles demandado pero el bocado grande nos lo llevamos y ahora tenemos el prestigio de ser conocidos a nivel nacional y la satisfacción de que otros bufetes nos copian”, opina Pérez Peña.

A día de hoy mantienen cuatro despachos propios (Sevilla,  Valladolid, Madrid y El Puerto de Santamaría), y la mitad de sus antiguos colaboradores en ciudades como Coruña, Salamanca, Badajoz, Guadalajara y Las Palmas de Gran Canaria. En Barcelona, pese a ser donde más clientes tenían, cerraron voluntariamente por la conflictividad política “porque no me atrae mantenerme allí”, según Pérez Peña.

Las costas como una “negligencia” profesional

El abogado explica su novedoso sistema de asumir las costas en caso de condena “como una manera de responder anticipadamente de una negligencia profesional”. Saben que, si pierden, el bufete tendrá que pagar 4.000 euros y de ahí deriva el esfuerzo por hacer bien las cosas. “A veces devolvemos contratos de hipoteca en los que no cabe la demanda. No queremos hacer las cosas por avaricia”, asegura.

En toda España han presentado más de 5.000 reclamaciones y han perdido el 2%. “Casi siempre -explica Pérez Peña- porque el cliente nos había engañado y salieron en el juicio grabaciones o documentos que no nos dio”.

La “espina” de Sevilla

Nadie es profeta en su tierra y Portero y Peña siempre han perdido dinero en Sevilla.Tienen la espina clavada de haber perdido aquí unos 500 asuntos porque las secciones Quinta y Octava de la Audiencia no aplican la doctrina del Tribunal Supremo contra las cláusulas suelo, a diferencia de otras provincias punteras como Madrid o Barcelona. “En Sevilla perdemos todo, hasta lo que estaba claro que se podía ganar”, lamenta el bufete.

“Pero a partir de diciembre de 2017 hemos tenido una cascada de 140 sentencias favorables del Tribunal Supremo” y en el mismo sentido esperan que vayan las 380 pendientes. Las últimas, con una advertencia del Supremo a los magistrados sevillanos de que “se equivocan, se confunden y están incumpliendo gravemente la doctrina jurisprudencial”.

 A los cinco años de lanzar su iniciativa, se sorprenden de que los bancos sigan aplicando “muchísimas cláusulas abusivas. Ahora son las comisiones de apertura, las comisiones por impago, los intereses moratorios, la cláusula de vencimiento anticipado” y Pérez Peña lo atribuye a que solo reclama el 5% de los clientes afectados. “El banco sabe que en el otro 95% cobrará y prefiere que le pongan una demanda por cada asunto antes que retirar esas condiciones”, dice Pérez Peña.

Fuente: Periódico “Diarios de Sevilla” (https://www.diariodesevilla.es/juzgado_de_guardia/reportajes/clausulas-hipotecas-sentencias-bancos_0_1279972611.html)